Antes

Durante muchos muchos años no hubo, para mitigar la microvibración de componentes de sonido, nada que iguale o mejore en precio y desempeño a las guías telefónicas.

Muy delgadas hojas de papel superpuestas generando, en su conjunto, una masa antivibracional contundente y, en modo individual, hojas extremadamente delgadas de masa mínima que al vibrar independientemente de las otras (con independencia mecánica variable dependiendo de su posición en el stack) se hacían cargo de las más sutiles vibraciones.

Pero la era del teléfono fijo parece haber desaparecido definitivamente, junto con los cables, la baquelita, el “discado” y, por supuesto, las guías telefónicas.

Por suerte hay ingenios inventivos de todo tipo que salen al rescate. Los hay efectivos, y los hay que no tanto. Los más efectivos, comparten entre sí el concepto y la necesidad del ajuste fino para su mejor desempeño.

Aquí, un aparte que merece señalarse.

En la era analógica los dispositivos anti microvibración encontraron su importancia en parlantes con cajas acústicas que en mayor o menor medida vibraban, afectando el resultado final y en los soportes de bandejas giradiscos cuyas cápsulas veían muy afectado su desempeño por vibraciones casi imperceptibles. Hilando fino, también podía contemplarse la vibración de amplificadores , preamplificadores, y otros dispositivos del “medio” de la cadena (particularmente dispositivos valvulares).

Pero por algún motivo, no se me ocurre en este momento cuál, estos silenciosos, eficaces y discretos dispositivos fueron quedando relegados en un oscuro rincón lejos de las luces de los dispositivos “importantes” por su precio (como si la importancia no tuviese que ver en realidad con la capacidad del dispositivo para afectar el resultado final).

En fin, que ahí quedaron en un rincón.

Ahora

En la era digital, particularmente ahora que el front-end digital está abandonando su infancia, y entrando en una clara y disfrutable adolescencia, la microvibración vuelve a tomar el centro de la escena, junto con el ruido eléctrico (fuentes de alimentación, osciladores, etc.), y la interferencia electromagnética.

De estos 3 elementos que inciden determinantemente en el resultado final del audio digital, la importancia de la mitigación vibracional radica en el hecho de que los dispositivos que determinan el “timing” de reproducción (clocks) son, por lo menos, un orden de magnitud (10x) más sensibles a la vibración que la más sensible de las cápsulas fonocaptoras.

Para los dispositivos que logran una mitigación efectiva de la microvibración, esto significa recuperar el escenario central con todas las luces.

Particularmente si se tiene en cuenta que su precio puede ser insignificante comparado con el de los componentes de un sistema de sonido estelar.

Desde ese punto de vista, son un “must have”.

E.C.

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