Hacía rato que estaba buscando un buen master clock para mi el SOtM sMS-200 Ultra Neo modificado en fábrica. Se trata de una versión especial de este bridge (o end-point, como se lo denomina en el entorno Roon).

Esta versión tiene tres modificaciones respecto a la estándar. El clock sCLK de alta precisión del dispositivo dispone de cuatro salidas. Las dos primeras son utilizadas por el dispositivo mismo, por lo que las dos restantes resultan vacantes.

La modificación implementada consiste en:

SOtM ofrece un OCXO, senoidal, de 4 salidas. El precio oscila (pun intented) entre los us$ 3.500 y los us$4.200, según opciones. Un Antelope Audio 10M Rubidium Atomic Clock Audiophile Edition, de segunda mano, anda en el mismo número. Ambos valores absolutamente incompatibles con mi filosofía Sound Bondi.

Me puse a evaluar opciones del Gran País del Oriente. Vi varios, todos entre los us$70 y los us$300, algunos cumplían con mis requisitos, otros sólo con algunos.

En algún momento de esa búsqueda, Daniel, el Perseverante Indagador de Senderos Válidos, me manda por Whatsapp una foto de un producto chino muy barato, con sólo dos palabras como comentario: “y éste?”. No supe qué responderle.

La pluralidad de opciones era tal que me encontraba navegando un nada confortable mar de dudas.

La diferencia de precios entre un planteo y otro era tan grande que supuse que debería haber algo más. Me puse a estudiar sobre el tema. No en modo obsesivo, sino para entender de qué estamos hablando.

Vamos por partes.

Los clocks de alta precisión más populares son los TCXO (Temperature Compensated Crystal Oscillator) y los OCXO (Oven Controlled Crystal Oscillator). Los TCXO son buenos, los OCXO mejores, y en términos de audio, mucho mejores.

Un clock OXCO es de lo más exacto que se consigue en términos razonables, por encima de su precisión, se entra en el dominio del Cesio y el Rubidio exotismos que no vienen al caso en el rango de precio que me interesa.

Pero los OCXO no son todos iguales. Los hay SC-cut y AT-cut.

Los SC-cut son mejores que los AT-cut, porque presentan un comportamiento lineal en un rango térmico más amplio que AT-cut, pero son mucho más caros.

Los AC-cut, por su parte, tienen una temperatura de inflexión más acotada, es decir, un comportamiento lineal en un rango término más acotado, con lo que requiere, para un resultado óptimo, una temperatura de horno con un rango térmico también más acotado.

El doble horno

La importancia del doble horno radica en esto último, en que la frecuencia de trabajo del cristal es controlada por temperatura, por medio del calentamiento de un resistor colocado dentro del recipiente del cristal, que a su vez recibirá mayor o menor tensión en función de la temperatura del recinto.

Este recipiente tiende naturalmete a mantenerse a temperatura ambiente, por lo que los cambios en la temperatura ambiente pueden afectar (y de hecho frecuentemente lo hacen) la temperatura del recipiente y, consecuentemente, el comportamiento del oscilador.

El doble horno significa agregar un recipiente externo extra, que disponga a su vez de su propio sistema de regulación de temperatura de trabajo. Para decirlo de un modo sencillo, colocar un horno dentro de otro horno. Este “nesting” o doble encapsulado tiene como único propósito aislar el horno interno, el del clock, de las circunstancias térmicas del medio externo. Con este procedimiento se logra la estabilidad térmica mucho mayor.

Senoidal?

Por su parte, que sea de onda senoidal, y no onda cuadrada, significa menos ruido. Después de todo una onda cuadrada es, teórica e idealmente, una senoide más sus infinitas armónicas. Al margen de esto, no puedo dejar de jugar con el concepto de que senoide puede implicar, según el receptor, menor posibilidad de error de lectura que una cuadrada. Considerando que la lectura digital se produce por cambio de estado hay más posibilidad de leer inadecuadamente un cambio de estado con una onda cuadrada que con una senoidal.

En esas estaba cuando Juan Ignacio, el Gran Cazador de Brujas, me dijo  “te presto uno que tengo en casa y que uso de vez en cuando, para calibrar instrumentos. Es un OCXO 10Mhz 50ohms, de onda senoidal, de doble horno, disciplinado por GPS, que en su momento elegí cuidadosamente entre sus pares”. Justo lo que necesitaba para mis pruebas.

Que sea disciplinado por GPS es totalmente irrelevante para lo que me ocupa, pero todo lo demás era perfecto, y 10Mhz / 50ohms es exactamente lo que requiere el SOtM sMS-200 Ultra Neo en su conexión BNC.

Efectué pruebas con el clock prestado y luego compré, al precio de un Johnny Walker Double Black, ponele, uno equivalente pero sin la parte de GPS. Por supuesto, como al resto de mi front end, lo alimenté a batería.

El resultado

Las primeras escuchas me desconcertaron. La misma extensión en agudos, la misma dinámica, la misma tímbrica. En suma todo igual, pero curiosamente diferente.

Luego de cinco horas de funcionamiento, las mejoras se hicieron notar de un modo más evidente, tal como lo sugiere su hoja técnica que especifica una mejora en precisión de hasta dos órdenes de magnitud una vez que se estabiliza. En este punto y luego una larga escucha comparativa y de tratar, insistentemente, de encontrar una metáfora válida para denotar la diferencia, finalmente me pareció correcta la más burda y probablemente la más fácilmente entendible. Una imagen en HD (720p) puede ser excelente, hasta que se la compara con su versión en Full HD (1080p).

Dicho en términos de audio, mayor detalle percibido, sin que implique diferencia de timbre o de respuesta en frecuencia. Mayor espacialidad. Mayor palpabilidad. Mayor soundstage.

No puedo saber cómo se compara esta opción con dispositivos de alto precio, no está a mi alcance averiguarlo.

Lo que sí puedo saber, y he verificado, es que el resultado de este uprade tan económico entregó un resultado que supera claramente al ya de por sí excelente reclocking del sMS-200 Ultra NEO.

Con eso, y por ese precio, me alcanza.

Todo igual, pero diferente.

En el mundo del audio hay diferencias dramáticas y otras mucho más sutiles, pero que, sin ser dramáticas generan una experiencia claramente diferente.

Esas diferencias a veces se expresan del modo menos pensado. En mi caso, las sutilezas involucradas fueron muy claras, y evidentes del modo, quizá, menos pensado. Al final de la prueba y mientras escuchaba música con mi nuevo clock conectado, de pronto me di cuenta de que estaba sonriendo.

E.C.

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